Para reforzar el concepto de curriculum y ubicarlo dentro del contexto en el que nos encontramos (siglo XXI 2010s), reportaré el primer capítulo del libro Curriculum Development: A Guide to Practice de Jon W. Wiles y Joseph C. Bondi:
El término curriculum se asocia generalmente a un documento como un libro de texto, un sílabo o una guía para maestros, pero más bien se refiere a un conjunto de planes, intenciones, actividades y resultados que se llevan a cabo de varias maneras en diversos ambientes. El campo de estudio del currículo surgió en Estados Unidos en 1918 con el libro de Franklin Bobbit llamado Curriculum. El desarrollo curricular es un proceso en el que se diseñan experiencias de aprendizaje para los clientes (alumnos) que se activan a través de actividades coordinadas. Este proceso empieza con un conjunto de preguntas que revelan las preferencias filosóficas y de planeación que reflejan las teorías de aprendizaje.
Los primeros desarrollos curriculares se enfocaban en el contenido (desde los 1920s hasta los 60s). En 1962, Taba definió siete pasos para llevar a cabo el desarrollo curricular:
1. Diagnóstico de necesidades
2. Formulación de objetivos
3. Selección de contenido
4. Organización del contenido
5. Selección de experiencias de aprendizaje
6. Organización de las experiencias de aprendizaje
7. Determinar qué evaluar y cómo
Como ejemplo de la historia del desarrollo curricular, los autores destacan 3 eras educativas en Estados Unidos:
La era evolutiva (siglo XVII y XVIII): el sistema educativo privado era exclusivo y sólo se enfocaba en producir eruditos y líderes para la nación emergente como jueces, legisladores, gobernadores y otros roles similares. El propósito de la educación era la alfabetización y la adquisición del conocimiento. Las preparatorias ofrecían cursos estándar de los que los alumnos debían obtener suficientes unidades para poder ingresar a la universidad.
La era moderna (final del siglo XVIII y siglo XIX): los niños eran vistos como adultos incompletos que debían ser moldeados. Los maestros "construían" las mentes de los alumnos desde afuera, las materias eran los bloques en los cuales se repartía información a través de planes de clase sistemáticos. Surgieron los primeros debates acerca de qué, quién y cómo planear el aprendizaje. Los niños progresaban mediante un currículo fijo y secuencial y el ingreso a la universidad dependía de 5 áreas de contenido comunes. El currículo emergió como un área especializada del estudio de la educación por la necesidad de ordenar y racionalizar la cambiante educación estadounidense.
La era posmoderna (siglo XX): aprender ya no era un monopolio y ya no dependía de un lugar, aprender se volvió accesible las 24 horas, los 7 días de la semana, y ya no es linear.
Hoy en día en todas las naciones, la educación está atada al desarrollo de éstas. El currículo es fundamental para la educación y un instrumento importante para abordar los asuntos nacionales. Las bases del currículo, es decir, el quién, qué, cuándo y por qué de la planeación de la educación, se conforman de estas 5 áreas: las fortaleza social en la sociedad, el tratamiento del conocimiento, el crecimiento y desarrollo humanos, el proceso de aprender, y la tecnología.
En el siglo XXI, los desarrolladores curriculares se enfrentan a las dificultades de descifrar y explicar las nuevas formas de aprender. Todo lo que ocurre en el mundo produce nuevas demandas para las escuelas, el crecimiento desmesurado del conocimiento obliga a los desarrolladores a reexaminar sus ideas sobre la naturaleza del éste y su lugar en el programa instruccional. Las tareas tradicionales del currículo como revisar y actualizar el contenido de las materias ya no es manejable. El aprendizaje no linear es un área que los desarrolladores deberán confrontar en este siglo.
Las teorías de aprendizaje de los planeadores curriculares son cruciales para la toma de decisiones y su proyección. Las 3 teorías fundamentales son: el enfoque conductista, en el que las prácticas escolares vienen de currículos fijos, formatos didácticos (de pregunta-respuesta), y progreso programado a través de materiales; el enfoque estructuralista, en el que el currículo se coordina con el desarrollo de los alumnos; y el enfoque ambiental, que reconoce la diversidad humana, cree en el potencial y promueve la originalidad y creatividad de los individuos.
Definir a la educación como un conocimiento fijo que se recibe en un lugar llamado escuela, a través de una persona llamada maestro, ya no es suficiente. La base erosiva de la educación como monopolio en todo el mundo deberá cambiar y adaptarse si quiere sobrevivir. Las nuevas condiciones, problemas y necesidades servirán para el futuro trabajo curricular en la educación, pero debe ocurrir un cambio de paradigma, y los desarrolladores curriculares deben guiar la educación a través de los nuevos entendimientos.
Los estudiantes del desarrollo curricular analizan ideas, textos, conceptos, teorías, modelos, investigaciones, eventos sociales del pasado para poder comprender el presente y proyectar el futuro de la educación. Pero todo lo que ocurrió el siglo pasado ya no nos está sirviendo de guía para comprender lo que está pasando y lo que va a pasar en un futuro cercano. El desarrollo curricular ha evolucionado como un campo de investigación que construye programas de educación viables, pero los desarrolladores curriculares ahora deben pensar en currículo que vaya más allá que la adquisición del concocimiento y las escuelas. La educación debe tener una orientación global.
Mi conocimiento acerca del desarrollo curricular y el currículo se está ampliando y como lo dice la lectura, la historia del trabajo curricular me ayuda a entender el presente y prepararme para el futuro. Creo que este capítulo tiene razón cuando dice que la escuela como un lugar al que los alumnos van a aprender por medio de un maestro se está perdiendo como lo era tradicionalmente. La tecnología sin duda es un área que no puede quedarse fuera al estudiar el desarrollo curricular y ahora estoy consciente del inmenso trabajo que le viene a los desarrolladores curriculares porque el futuro y el presente se vuelven cada ves más impredecibles y hay que encontrar una manera de responder a la incertidumbre y adaptar a la educación, que creo que sí es permanente, a las nuevas formas de aprender y discernir entre tanto conocimiento accesible.